Empoderamiento

Sonrisa marca India

March 23 2016
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Su único hijo no la conoce, o más bien, no la reconoce. Shilpa llegó a Nueva York, emigrando de la India, hace dos años, cuando su hijito estaba apenas por cumplir el año. Por cosas de la burocracia migratoria de Estados Unidos a su esposo no le dieron visa. Así lo decidieron: ella viajaría a trabajar y ahorrar dinero, y él se quedaría a cuidar el ranchito y al niño. El plan era a un año, ¿qué será lo que tienen los planes de quienes migran que siempre se terminan alargando?

Shilpa ha trabajado desde que tiene memoria: primero en el puestico de ajís de su abuela materna, después haciendo limpiezas de casas con su madre y finalmente haciendo tatuajes en henna con su tía. Nunca fue a la universidad y no le hizo falta tampoco, aprendió inglés básico con los extranjeros y a quitar vellos indeseados con su tía. Se mudó a Queens a finales del invierno del 2014 y desde entonces trabaja dies horas al día, seis días a la semana, haciendo ceras en un local en Brooklyn, siempre con una inmensa sonrisa en la boca.

En el espejo frente a la silla que le asignaron para hacer las depilaciones de cejas y bigotes con hilo, Shilpa tiene una foto de su pequeño, y la mira de reojo de vez en cuando, regresando rápidamente sus ojos a su labor, que concluye mostrando sus dientes algo amarillos.

Ella y yo nos hemos hecho amigas, hasta el punto que permite su limitado inglés y el hecho de que solo la veo rutinariamente una vez al mes. Es inevitable crear un alto nivel de confianza con alguien que te ve desnuda de manera regular y que además te quita hasta el último pelo de la vagina. Además ella inspira una energía muy linda y le gusta contar historias de su patria, y mostrarme fotos de su hijo.

-¿Te pagan por hora o por día?- le pregunté sin pena y con genuino interés el otro día.

-Por día, dice, sesenta dólares por día- me contesta sonriendo, mientras me empuja la entrepierna.

-¿Sesenta? Pero eso seis dólares la hora- le respondo asombrada.

-Si, pero eso es lo que pagan-

-¿Y si te vas a trabajar a Manhatthan?-

-Pagan setenta, lo máximo que pagan es setenta y me queda muy lejos de la casa.-

Así es que se truncan los planes de los inmigrantes. Yo me quedo haciendo cuentas mentales mientras ella sale a traer más cera: en un mes, y confiando en que la paguen en efectivo, mi amiga india se gana escasamente un poco más de $1,400 dólares. Escasamente, si, por que Nueva York es una de las ciudades más caras del mundo.

Su único hijo no la reconoce, llora cuando su papá la pone a hablar con ella por teléfono. Su esposo se ha presentado dos veces más a solicitar la visa, y dice que no volverá a intentarlo porque sale muy costoso, más cuando es dinero perdido. Yo siempre le doy propina de más y ella siempre intenta regresármela. Shilpa igual, siempre sonríe