Relaciones

Vamo’ a hacerlo como los pajaritos

April 16 2016
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—Creo que la solución es ver más Animal Planet y leer menos feminismo tradicional- concluyó Mariana.

Violeta y Mariana se conocían desde hace años, ambas habían crecido en hogares de madres solteras, profesionales, guerreras e independientes, rodeada de mujeres igualmente fuertes y a ambas las tenían jodidas sus intentos de amor.

-¿Animal Planet?, a ver, explícame eso- respondió Violeta, finalmente estaba tan harta de lamerse las heridas de su lista de desamores que estaba dispuesta a experimentar con cualquier receta para variar su suerte.

-Si Viole, pon cuidado: la naturaleza siempre será más sabia que los humanos, así andemos nosotros desesperados por probar que por un pelo somos dioses. Las hembras pájaro no andan por ahí desgarrándose las vestiduras para lograr medias caricias del pájaro más débil de la manada.—

Violeta agachó la cabeza y pasó lista mental de la cantidad de loosers a los que había perseguido desde que comenzó a atraerle el sexo opuesto. El agua iba directo al molino.

-La hembra tiene una labor, ser la mejor pájara que ella pueda ser, por ella misma: se acicala las plumas, entrena la voz, aprende a volar bien alto y a leer los cambios de clima, pero no se pone a perseguir a los machos porque esa no es su labor– continuó Mariana.

Su amiga frunció el entrecejo: típica respuesta de revista Cosmopolitan de que las mujeres deben ser nada más que hermosos objetos decorativos esperando a ser conquistadas por un macho bien macho. Bah, pensó.

Mariana le leyó el pensamiento. —Nadie está diciendo que las pájaro hembra sólo sirven para decorar, de nuevo, ellas son las mejores pájaras que pueden ser por ellas mismas, pero dan espacio de que los machos vengan a ellas y les demuestren que las merecen,— agregó.

-¡No jodas Mariana! Ya estás como el dicho ese de las abuelitas “hágase desear”– Exclamó Violeta enervada.

—Sí, más o menos. Pero no en el sentido de ser una mujer indefensa, sino una mujer activa y fuerte que entiende que ella también está eligiendo. Si lo piensas bebé, pasamos tanto tiempo petrificadas de pavor con la idea de quedarnos solas, que nos tiramos a los pies de cualquier pendejo, y no, así no es la cosa. Ellos están eligiendo, pero la palabra final sobre quien termina a nuestro lado es nuestra decisión. Las hembras pájaro la tienen re clara y a las últimas tres generaciones de mujeres se les ha ido olvidando- afirmó Mariana mientras abría un video en YouTube.

Había que aceptar que así puestas las cosas, lo que decía Mari no era tan descabellado, pensó Violeta.

—Mira bebé, ¿La vez?— preguntó Mariana apuntando a la pantalla del portátil. —

La hembra se acercaba con curiosidad al majestuoso macho que intentaba impresionarla con un despliegue de plumas coloridas y baile. Ella lo observaba detenidamente, no con superioridad o indiferencia, pero si con ojo crítico. Ella sabía su propio valor, lo que que quería de una pareja y lo que tenía que ofrecer, y aunque él intentaba conquistarla, ella no estaba segura aún de que él fuera su elección.

—Antes de que entres en pánico, con lo que coquetona que eres Viole, no te estoy diciendo que no flirtees, Una miradita no está mal, una sonrisa no se le niega a nadie, hasta un bailecito, pero no puedes ser la pájara pendeja que se baja de su rama, lo deja todo y se pierde detrás del primer pájaro que muestra una puntica de pluma azul—

Violeta estaba estallado de la risa, nada como las amigas para usar el humor para decirle claritamente a uno que era una pendeja.

—Tu sabes que te quiero mi Viole, pero es que a veces tú no sólo te bajas de la rama y te olvidas de tus raíces, sino que hasta terminas tú haciendo el baile de conquista toda alborotada y perdiendo hasta la última pluma en el proceso. ¡No jodás!-

—Tienes toda la razón, pendeja, toda la razón- dijo Violeta cuando pudo recuperar el aliento.

—Los hombres están apendejados— concluyó Mariana. — Y así se revienten de la rabia las madres del feminismo de los 60’s, es bastante culpa de las mujeres.-

Llevaban más de una hora repasando el historial amoroso de Violeta, un larguero de cortadas menores, heridas profundas y fracturas, con leves matices de amor correspondido. Ninguna de las dos pretendía quitarse la responsabilidad sobre sus propias elecciones, ya sabían a qué se debían, era hora de cambiar el asunto, de hacer o más bien de dejar de hacer.

—Como la hembra nena, tu sigue cultivando tus pasiones, mejorándote como persona, preparándote, mostrando tus plumas, sonrisas y colores, pero deja que los machos hagan lo suyo. Que te traigan ramitas, gusanillos, que te cubran con la alita cuando esté lloviendo, esos son los pajaritos que valen la pena. Con esos es que se puede construir verdadera intimidad, verdadera pareja. Acuérdate Viole, “la mujer escoge al hombre que va a escogerla a ella”, así que haz el ejercicio de no hacer nada más que ser tú y retírate del camino de los pajarracos que no te den lo que tú quieres y mereces, — concluyó Mariana.

Si, definitivamente había que ser más como las pájaras y dedicarse a no hacer nada, sino ser la mejor versión posible de uno mismo, pensó Violeta. Habría que ver más Animal Planet.

Foto cortesía: YouTube/ Mario Nicola Misino